La seguridad sí se habla cuando hay resultados

Durante años se ha repetido una máxima de la comunicación electoral: en campaña no conviene hablar de seguridad porque el tema genera miedo, abre flancos y obliga a responder por problemas que ningún gobierno puede resolver por completo. La recomendación suele ser refugiarse en asuntos más cómodos, como los programas sociales, la infraestructura o las promesas de crecimiento.
Carlos Torres Piña está demostrando que esa fórmula no necesariamente funciona en Michoacán.
Su ascenso en las mediciones no puede explicarse únicamente por la promoción, la estructura partidista o el conocimiento de su nombre. Distintas encuestas, con metodologías y porcentajes diferentes, han comenzado a colocarlo en posiciones competitivas o a la cabeza de la interna de Morena.
El Financiero le registró 19 por ciento en julio; TResearch lo ubicó con 27.5 por ciento entre los perfiles evaluados, mientras otros ejercicios han reportado una ventaja más amplia entre simpatizantes del partido. El proceso no está resuelto, pero sí existe una tendencia que merece una explicación política.
Una parte de esa explicación está en el territorio. Torres Piña ha recorrido municipios de prácticamente todas las regiones: la Meseta Purépecha, Tierra Caliente, el Oriente, el Bajío, la Costa, la región lacustre, el valle de Zamora y Morelia. Se ha sentado con campesinos, ganaderos, comerciantes, empresarios, maestros, comunidades indígenas y organizaciones sociales.
Pero caminar Michoacán no consiste únicamente en acumular fotografías. El valor político del recorrido aparece cuando el aspirante entiende lo que escucha. Y en casi todas las regiones, aunque cambien los cultivos, las actividades económicas o las condiciones geográficas, la seguridad vuelve a surgir como preocupación central.
El productor quiere vender sin pagar extorsión. El comerciante quiere abrir sin recibir amenazas. El transportista quiere circular por carretera. Las familias quieren que sus hijos regresen a casa. Las comunidades necesitan que la autoridad pueda entrar y permanecer en el territorio.
Hablar de campo, inversión, empleo o pequeñas empresas sin hablar de seguridad es ofrecer solamente la mitad de una propuesta.
Ahí aparece la principal diferencia de Torres Piña frente al resto de los aspirantes. No necesita improvisar una posición sobre el tema ni limitarse a repetir diagnósticos conocidos. Fue secretario de Gobierno y posteriormente fiscal general. Conoce la dimensión política, institucional, operativa y territorial del problema.
También puede acreditar resultados. Durante su paso por las áreas de seguridad y procuración de justicia, Michoacán registró reducciones relevantes en homicidio doloso. Se fortalecieron las investigaciones, aumentaron las operaciones contra estructuras de extorsión y fueron detenidos objetivos de alto impacto que durante años parecían intocables.
Las capturas de Ramón Ángel “N”, alias “El R1”; César Alejandro “N”, alias “El Botox”; Alfonso “N”, alias “Poncho” o “La Quiringua”; y Ernesto Rafael “N”, alias “Sierra 1”, muestran la complejidad de las estructuras criminales que operan en Michoacán, pero también una mayor capacidad institucional para investigarlas, ubicarlas y detenerlas.
No es un problema que pueda enfrentarse con frases fáciles ni ocurrencias de campaña.
Por eso resulta falsa la idea de que hablar de seguridad necesariamente perjudica a un aspirante. Lo que perjudica es hablar sin conocimiento, prometer soluciones mágicas o esconderse cuando llegan las preguntas difíciles.
Los michoacanos no esperan que alguien les diga que el problema no existe. Quieren escuchar que se comprende su dimensión, que existen capacidades para enfrentarlo y que habrá coordinación entre municipios, estado y Federación.
Torres Piña está creciendo porque combina tres atributos que hoy parecen pesar en la conversación pública: conoce el territorio, escucha sin intermediarios y tiene experiencia en el tema que más preocupa a buena parte del estado.
En Michoacán, la seguridad no es un asunto incómodo que deba esconderse durante una campaña. Es la condición necesaria para que puedan funcionar el campo, las pequeñas empresas, el comercio, la educación y la vida comunitaria.
Y entre todos los aspirantes, Carlos Torres Piña es el único que no habla de seguridad como una promesa futura. Puede hablar de ella desde la experiencia, las decisiones difíciles y los resultados.






