Cuando el agua suena es porque el río corre

Luego de que Ariadna Montiel Reyes, al asumir la dirigencia nacional de Morena, señalara que el partido buscará “trayectorias impecables” rumbo a 2027, en Michoacán hay un nombre que empieza a sonar con fuerza: Gaby Molina, titular de la Secretaría de Educación.
Poco a poco, con la reconfiguración del partido a nivel nacional y la coyuntura estatal, se perfila un escenario en el que Michoacán podría tener Coordinadora (con A) de los Comités de Defensa de la Cuarta Transformación y, en su momento, candidata.
El desgaste de algunos aspirantes ha dejado en la recta final perfiles femeninos más sólidos. Trayectorias consistentes, sin escándalos, sin sombras innecesarias y con algo que pesa más que cualquier discurso: la confianza del electorado.
En ese contexto, Gaby Molina Aguilar encaja con claridad en el criterio que la nueva dirigencia nacional ha puesto sobre la mesa. Distintas encuestas la ubican como una figura honesta, respaldada por más de dos décadas de trabajo constante y resultados visibles.
Esa confianza no apareció de un día para otro. Se fue construyendo con el tiempo, sin atajos. Gaby Molina no llegó a aprender sobre la marcha. Lleva años haciendo camino.
Dos licenciaturas, un doctorado en la Universidad Complutense de Madrid. Liderazgo estudiantil desde temprano. Un concurso nacional de oratoria ganado. Activismo feminista cuando todavía no estaba de moda. Cuando la paridad apenas se discutía, ella ya la impulsaba como iniciativa legislativa. Fundó “Mujeres Organizadas de la Izquierda” y presidió “PAR:ES Mujeres por la Paridad”.
Desde joven asumió responsabilidades relevantes. Fue directora de comunicación en Uruapan y, en el gobierno de Lázaro Cárdenas Batel, participó en la creación de la primera institución dedicada a políticas públicas para juventudes. Ahí no solo hubo estructura, hubo formación. Por ese espacio pasaron muchas de las mujeres y hombres que hoy participan activamente en la vida pública.
Después llegó al Congreso local. En una legislatura, primordialmente masculina, dominada por voces fuertes y grandes egos, Gaby se posicionó, propuso y presidió. Sus iniciativas se adelantaron a su tiempo: paridad, inclusión, representación, multiculturalismo, no discriminación. Muchos de esos temas hoy forman parte del marco legal nacional; entonces eran, apenas, aspiraciones valientes que exigían convicción. Formó parte del inicio de movimientos que hoy están en su cresta.
Más adelante, al frente del Sistema Michoacano de Radio y Televisión, le tocó un reto técnico y político de alto calibre. En medio de resistencias internas y presiones externas, condujo la transición de la televisión análoga a la era digital y sostuvo a la televisión pública en un momento crítico.
Con una afinidad clara por los libros, las artes y el pensamiento, asumió la Secretaría de Cultura en el inicio del gobierno de Bedolla. De ahí pasó a uno de los encargos más complejos: la Secretaría de Educación. Un cambio de terreno que muchos veían con reservas. Ahí también respondió.
En una dependencia que suele desgastar a quienes la encabezan, ella sobresalió.
Si hoy se habla de la educación como eje del Plan Michoacán por la Paz y la Justicia, impulsado por la Presidenta Claudia Sheinbaum, es porque hay avances medibles: casi cuatro años de ciclos escolares completos, 110 quincenas pagadas sin interrupciones y siete auditorías simultáneas en las que, por primera vez, la Secretaría de Educación no registró observaciones por parte de la Auditoría Superior de la Federación. A ello se suma la tarjetización universal de la nómina, en un estado donde una parte importante del personal aún cobraba por cheque.

Mantiene una relación institucional sólida con las autoridades federales del sector educativo. Sus resultados han sido reconocidos y respaldados. Más que discurso, hay evidencia.
Ese cambio también se percibe fuera de las oficinas. En las calles, en las escuelas, en la vida cotidiana. Los paros en educación básica han dejado de ser una constante que altere la dinámica de la ciudad. El tema educativo ha dejado de ocupar titulares por conflicto y empieza a hacerlo por avances: infraestructura, materiales y una reducción del rezago educativo que, de acuerdo con el INEGI, alcanzó 3.2 puntos porcentuales durante su gestión.
Originaria de Uruapan, con 50 años, Gaby Molina se ha distinguido por constancia y disciplina. Mantiene un estilo de vida activo, cercano a su familia y con una convicción clara por fomentar la lectura.
Así, cuando la dirigencia nacional de Morena plantea que el partido buscará trayectorias impecables rumbo a 2027, en Michoacán esa definición encuentra un referente concreto: Gaby Molina.






