Para la sociología, las personas tienen una gran tendencia a juntarse con otras personas que tienen intereses similares, y una manera de unir a los votantes en torno a una causa común y fortalecer su apoyo, es creando un enemigo común.
Ese enemigo común no necesariamente debe ser otra persona; también podría ser un problema social, un oponente político o una ideología contraria. Lo que sí es un hecho, es que se fortalece el vínculo entre usted y su grupo, equipo o tribu.
Ahora bien, este vínculo fortalecido, no solamente se da con tu grupo político, también se genera con tus audiencias porque conectas emocionalmente con ellas.
Como ejemplo, podemos hablar de la oposición en una campaña: el enemigo que se comunica, es la serie de problemas que ha dejado la administración anterior. Esta administración y su continuidad es el enemigo a combatir, de ahí que debas representar un cambio, creando la urgencia y la necesidad del mismo.

¿Cómo utilizar a ese enemigo común en tu campaña?
1. Identifícalo, y que resuene con las preocupaciones de tus audiencias.
2. Crea una narrativa, clara y que diga por qué hay un enemigo y cómo tus propuestas lo combatirán. Utiliza ejemplos de cómo ha dañado el enemigo.
3. Unifica a tu audiencia, y promueve eventos, discursos y campañas creando un propósito compartido.
4. Ofrece soluciones claras y prácticas, porque no basta con identificar a un enemigo.
*El autor es consultor y capacitador para precampañas y campañas, tiene estudios de doctorado en Política, de maestría en Comunicación, de maestría en Neuromarketing, de maestría en Ciencia Política y de licenciatura en Derecho / Redes sociales: Christián Con Acento






